Primera edición de la tragedia Egilona, basada en el manuscrito autógrafo de la misma, fechado 1768 y complementada por el examen de la tradición manuscrita de la misma. Leída y debatida en la tertulia sevillana presidida por Pedro de Olavide, la obra, que se estrenó en 1785, precede a la reforma del teatro español realizada por el conde de Aranda en los Reales Sitios. La tragedia, en tres actos y en versos endecasílabos, lleva por primera vez a la escena a Egilona, una figura embarazosa para la cosciencia nacional, debido a su casamiento, después de la muerte del rey don Rodrigo, su esposo, con Abdalasis, primer emiro de al-Andalus y abre una temporada teatral basada en la Reconquista que, pasando a través de Homesinda de Moratín padre llega al Pelayo de Manuel Quintana, prosiguiendo, ya en el siglo XIX, con Egilona de Gertrudis Gómez de Avellaneda. La obra, que se inspira en los ideales ilustrados de colaborar en el progreso de la nación española, muestra su ahesión al canon clasicista, y propone delicados e importantes temas que van de la relación entre culturas difrentes, al derecho de la mujer a tener una mayor consideración en la sociedad, al rol de la Iglesia como mediadora entre el poder y los súbditos, a la comprensión y tolererancia para con el prójimo.